HOY 7 DE NOVIEMBRE

El manifiesto define la violencia machista como “la más grave violación de los derechos humanos de las mujeres” y reclama que la violencia de género “sea una cuestión de Estado”.

Texto: Nuria Fernández/Fotos:Mauricio Vinueza-Salgado Alban.

 

“No más muertes por ser mujeres”, “ni una más, ni una menos”, “no es no, lo otro es violación”, “nosotras parimos, nosotras decidimos”, “a la mujer que no lucha, no se la escucha”, “no se han muerto, las han asesinado”, “nos queremos vivas, ¡basta ya!”, “no es arrebato, es asesinato”, “quien ama, no mata, humilla ni maltrata”, “no estamos todas, faltan las muertas”, “son asesinos, no son locos”, “basta ya de terrorismo patriarcal”, “no quiero tu piropo, quiero tu respeto”, entre otras consignas las he escuchado repetidas veces hoy 7 de noviembre, desde las 12 de la mañana a las puertas del Ministerio de Sanidad en el Paseo del Parado de Madrid, hasta Plaza de España. Y les confesaré algo, no solo las he escuchado, también la he gritado y las he sentido en lo más profundo de mi ser, porque lo que más detesto en la vida son los abusos del patriarcado caduco.

Hoy 7 de noviembre, se han reunido en torno a las justas pretensiones de un manifiesto leído en las cuatro lenguas oficiales españolas, el movimiento feminista, todos los partidos políticos, sindicatos y más de 300 organizaciones, en la primera marcha estatal, la primera movilización nacional contra la violencia machista en este país.

Hoy 7 de noviembre, los lazos negros y morados en memoria de todas las mujeres víctimas de la violencia de género, 41 en lo que llevamos de año dicen las estadísticas del Ministerio de Sanidad, han ondeado de nuestras chaquetas. Las pancartas y banderas en contra de la violencia machista, eran el sollozo de todas y todos los que estábamos allí, porque además de los 21.000 asistentes desplazados desde todos los puntos de España, medio millón de ciudadanos, según los organizadores, han marchado por las calles de Madrid, hombres, mujeres y niños.

La lectura del manifiesto ha sido realmente emocionante, para que todos pudieran escucharlo, todas y todos los asistentes nos hemos sentado en el suelo. El manifiesto define la violencia machista como “la más grave violación de los derechos humanos de las mujeres” y reclama que la violencia de género “sea una cuestión de Estado” y la aplicación del Convenio de Estambul sobre los derechos de las mujeres. Se centra en la protección de las afectadas y la prevención de la violencia machista entre otras reivindicaciones, como que se reviertan los recortes en igualdad y la revisión de la Ley Integral contra la Violencia de Género, así como la consideración de víctimas de violencia machista fuera del marco de la relación de pareja. Aún más destacable me parece que se quiera tipificar como violencia machista la agresión sexual en el entorno laboral, social, en las relaciones familiares, publicidad y medios de comunicación.

Hoy 7 de noviembre, todas hemos gritado sin miedo por nuestra igualdad, por todas aquellas que ya no están con nosotras víctimas de la violencia machista y el patriarcado que nos ahoga. El simple hecho de que haya sido la primera marcha estatal, la primera vez que se realiza con tanta organización después de meses de preparación, tanta unicidad de criterios, tanto ímpetu y tanta búsqueda incansable de justicia, nos está señalando que hoy 7 noviembre, ha comenzado el cambio, una nueva era está por llegar, y nosotras hemos comenzado a proclamarla. Aún nos queda seguir luchando para asentarla. Así que como decía la proclama de esta marcha “Cuando las mujeres tomamos las calles, el patriarcado tiembla”. Y yo digo: “Empiecen”.

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