CARLA CARDENAS UNA MUJER QUE HA SABIDO ALZAR LA VOZ EN PRO DEL MEDIO AMBIENTE

Texto: Stefania Lema /Fotos: Richard Boada -Mli- Ecuador.


Un 24 de septiembre de 1975, nació Carla Cárdenas Monroy en Otavalo, una mujer luchadora que con esfuerzo y constancia ha sabido sobresalir en una sociedad en la que no se da el valor suficiente al género femenino. Destaca su sencillez y amabilidad, es difícil imaginar que detrás de esa sonrisa ha habido un camino muy duro por recorrer. Sin embargo ha sabido hacer frente a las adversidades, y con el apoyo incondicional de su familia y su propia voluntad por salir adelante, la han llevado a ser la mujer que es hoy en día. Una mujer que ha sabido alzar la voz en pro del ambiente, consiguiendo un mayor respeto por los bosques y por la naturaleza en general. Gracias a su defensa por los derechos medioambientales y sociales, las generaciones futuras podrán heredar un mundo mejor.

¿Cómo se conformó su interés por los derechos sociales y medioambientales?

Creo que buscando un poco el porque soy así. Crecí cerca de la naturaleza, y en convivencia con la cosmovisión indígena y aprendí mucho de ellos, de cómo desde la cosmovisión indígena se ve de manera distinta la naturaleza. Se pide permiso antes de cosechar algo, se agradece por las lluvias, se siembra solo en ciertas épocas del año y se agradece cuando se tiene la cosecha.

Mi papi siempre nos llevaba a recorrer las montañas que tenemos: el Imbabura, el Cotacachi… Él organizaba  caminatas de 6 o 7 horas los fines de semana y a veces acampábamos. Cuando uno está en las partes más altas y tiene una edad tan temprana comienza a tener una perspectiva de todo el territorio; de dónde se desarrollan las comunidades; de dónde está el agua; de dónde están los ríos; y de cómo se relaciona la vida de la gente con la naturaleza. Yo creo que desde ahí sentí la convicción de que se defienda la naturaleza, precisamente para que la vida de todos los seres humanos pueda seguir adelante, porque si no tenemos ecosistemas sanos, la vida corre peligro.

¿Cómo fueron sus inicios de estudiante? ¿Por qué se decidió por la carrera de derecho y en que más le gustaría especializarse?

Yo recuerdo que cuando fui a estudiar a Quito era muy difícil, porque no teníamos dinero, no tenía donde vivir, pero mi meta estaba ahí y yo dije como sea tiene que salir, incluso pude acceder a unas becas para poder estudiar. Pasar por situaciones difíciles de pobreza eso te ayuda a enfrentarte a la vida sin miedos y ver la vida desde una perspectiva más madura.

Siempre quise ser abogada medioambiental, pero como no hay esa carrera aquí, me explicaron que tenía que primero ser abogada y luego buscar el tema del derecho ambiental. Así pude estudiar manejo comunitario de recursos naturales en la Universidad Católica de Quito, también con una beca, porque económicamente no era posible pagar, y después solicité una beca en la Universidad de Barcelona, en España, donde pude especializarme en el Máster de Bioética y Derecho. Todas estas becas las pude conseguir con mi constancia y dedicación, heredé de mi madre la responsabilidad y de mi padre la curiosidad por el aprendizaje, quien me inculcó el interés por los libros.

Siempre he creído que el estudio debe ser algo natural, no algo obligado. Cuando te gusta aprender quieres hacer un montón de cosas, en la actualidad me gustaría estudiar propiedad intelectual. Me gustaría relacionar cómo se descubren los nuevos conocimientos de la naturaleza, como los de medicina y química, quién los patenta, y quién cobra todos esos ingresos por todos esos conocimientos. Me gustaría aprender eso y poder ayudar a nuestras comunidades, porque siento que hay una debilidad en nuestros países ya que se llevan los recursos genéticos,  los patentan,  los usan en la medicina y otros son los que logran esos ingresos económicos. La segunda cosa que siempre he querido hacer, es teatro, vengo de una familia donde les gusta mucho disfrazarse, hacer el drama, hacer bromas… Y cuando sea más viejita y mis hijos estén mayores, me gustaría aprender a meditar, en sentido más cercano a las disciplinas  espirituales.

No ha sido un camino fácil de recorrer, y aún menos siendo mujer, ¿cómo supo defender sus valores y principios y que topes encontró por el hecho de serlo?

En el ámbito familiar ha sido muy difícil porque cuando tú eres una mujer intelectual y te comienza a ir bien incluso en el ámbito económico, la pareja no siempre te entiende. Cuando tienes que viajar o dejar a los niños los hombres en nuestra sociedad no siempre están preparados para eso, entonces empiezas con una doble lucha, si dedicarte a la familia o a tu profesión. Es una lucha interna y más si tu profesión es tu vida. Lo importante como mujer es reconocer que la culpa no es de una como mujer, sino que los hombres no están todavía preparados.

A nivel profesional, también es muy difícil cuando eres mujer, porque no siempre reconocen el valor de tus ideas y de tus opiniones. La parte financiera también es complicada, por ejemplo, cuando yo me iba a comprar mi primer carro y fui a pedir un crédito, y vieron que yo era divorciada me dijeron, “no hijita… Usted no ha de poder pagar”. Posicionar tus ideas en un equipo de hombres es muy complejo, lo único que puedo decir es que no hay que tener miedo a pelear y a exponer tus ideas. Hay que ser valiente y enfrentar la situación, no hay otra manera de hacerlo, la lucha está sumamente difícil aún en la actualidad, pero todo va cambiando poco a poco en el país.

Otro grupo vulnerable de la sociedad es la juventud, ¿cómo era el antes y el ahora en esa lucha por los derechos sociales y medioambientales?¿qué consejo daría a los jóvenes de la actualidad?

Yo veo que los jóvenes son una generación muy distinta a lo que éramos. Si ves un joven ahora les gusta la transparencia, la verdad y la inmediatez, y creo que tiene que ver con el desarrollo de las nuevas tecnologías como el internet. Los jóvenes ahora están más pegados al tema medioambiental, y es porque han tenido la oportunidad de educarse y ven la vida de manera distinta. Cuando a uno le satisfacen sus derechos básicos, ya comienza a pensar en el resto de cosas de la vida. Tenemos el claro ejemplo del grupo Yasunidos, que son jóvenes que se pusieron la meta de protestar por la no explotación y lo hicieron de manera admirable. Creo que los gobernantes no están preparados para entender a los jóvenes y así  atender mejor a sus inquietudes.

Los jóvenes también se ven desarrollándose en un planeta que les vamos a heredar, y ven cómo hemos actuado en las últimas décadas, ven cómo hemos contaminado el agua, cómo hemos organizado las ciudades, estamos acabando con la selva. Entonces, sí hay una preocupación hasta biológica de cómo van a ser las sociedades después, si no tienen los principales recursos.

Mi consejo sería que vayan asumiendo, que no se alejen de los temas políticos, de los temas del Estado, porque sino no tenemos jóvenes que luchen por la transparencia y la verdad, y siguen gobernándonos gente que tiene ideas anticuadas, por lo que no se van a ver los cambios que se requieren.

¿Cuáles fueron sus aportaciones a la juventud otavaleña?

Nosotros nos reunimos con la fundación “Nuestros Jóvenes” que en ese entonces tenía la teoría de que cuando un joven está ocupado no se concentra en las drogas, y lo que nos propusieron los dirigentes fue hacer un programa de radio. En él nosotros aglutinamos abiertamente a los jóvenes que querían venir, teníamos en ocasiones de 7 a 12 invitados, investigaban artículos de lo que pasaba en el mundo, de lo que pasaba en el tema ambiental; cómo ser joven; cómo solucionar problemas. El programa se llamaba Pulsaciones Juveniles, y la radio fue una herramienta muy poderosa para unificar a miles de jóvenes a hacer algo. Le dimos otra cara a la juventud en Otavalo.

Lo que yo aprendí, es que los jóvenes tienen una energía gigante y que en unión con otros, se pueden lograr miles de cosas. Y que sí podemos cambiar la vida cuando nos ocupamos en cosas productivas.

¿Cuáles fueron sus inicios profesionales?

Tuve la oportunidad de poder empezar con un grupo de abogados ambientales que promueven la existencia del derecho forestal y el derecho de bosques. Comenzamos a hacer varios congresos de derecho forestal, reunimos a varios académicos abogados que nos proponían cómo debían ser las leyes para proteger los bosques, cómo proteger la biodiversidad, y qué es lo que hay que hacer. Tuvimos varios auspicios de la cooperación internacional y así se fundaron varias organizaciones de abogados sobre el tema forestal y medioambiental. Ahí nació la Sociedad Ecuatoriana de Derecho Forestal, y a nivel internacional la Red Latinoamericana de Derecho Forestal.Siempre en mi visión, ha sido una fortaleza reconocer las potencialidades y las cosas buenas de la gente. Yo creo que todos los seres humanos tenemos cosas buenas y podemos aportar. Lo importante también es asociarse, crear redes y comenzar a promover un mundo mejor. Hemos hecho un cambio con solo que se reconozca que existe el derecho medioambiental.

¿Cuáles fueron los siguientes pasos a seguir, y  que le llevarían a ser quien es hoy en día?

Pude trabajar en la Asamblea Nacional asesorando a la Comisión de Gobiernos Autónomos Centralizados, después trabajé en el Ministerio del Ambiente como subsecretaria de patrimonio natural y como asesora de la ministra del ambiente. Los cambios que pudimos conseguir son, por ejemplo, que ahora tenemos 51 áreas protegidas en el país, en el 2007 solo existían 22 aproximadamente.

También en el tema forestal en relación a bosques que es mi pasión, promovimos la creación de un sistema de trazabilidad forestal, que es un sistema que nos permite monitorear qué pasa con la madera desde que sale del bosque hasta que va al aserradero, y hasta que después se hacen productos forestales. Porque en Ecuador tenemos un alto nivel de ilegalidad de la madera. Esperamos que en los próximos meses se implemente este sistema y que los ecuatorianos podamos estar seguros de que cuando consumimos algo de madera, sea legal. El siguiente paso es el manejo de los bosques, que ya no implica solo que la madera sea legal, sino que se cuide la biodiversidad, es decir, que sea un manejo integral del bosque y que las comunidades también obtengan recursos económicos del mismo.

Otro de los aportes en los que pude participar es el programa Socio-Bosque, que es un programa en el que se hace un pago anual al propietario del bosque bajo el compromiso de que pueda conservarlo durante 20 años. Este ingreso permite a la comunidad sustentar gastos y no recurrir a la ilegalidad.

Otra cosa que podría destacar es lo que pasó con la cooperación alemana, que es un socio gigante para el tema ambiental en el Ecuador, ellos aportan el financiamiento de varios programas ambientales. Hubo un impase político que se solucionó sin perder la cooperación, pero sí alineando la misma con nuestros objetivos nacionales.

¿Era necesario recurrir a la política para alcanzar unos fines medioambientales?

Los que crecimos, al menos, en mi generación vimos una política muy sucia y muy corrupta, nos tocó salir a las calles a echar a los presidentes, a protestar por la corrupción, a protestar porqué nos subían los precios. Relacionamos la política con un tema sucio y de corrupción, un tema en el que no nos gusta meternos. Los verdaderos cambios son en las estructuras políticas: en la Asamblea Nacional; a nivel de gabinete ministerial; en la cancillería con algunos convenios internacionales; y, por eso es importante que los jóvenes y los ambientalistas podamos ir tomando esa posta.

Si nosotros vemos el sector ambiental está sumamente resquebrajado, teníamos varias ONGS que ya han desaparecido, no tenemos un movimiento ambiental que lleve la voz hacia las estructuras políticas para defender la naturaleza.

Actualmente hay un esfuerzo por alcanzar el desarrollo del país y por eso se ha recurrido a explotar los recursos naturales como: el petróleo y la minería. En esta curva ascendente del proceso de desarrollo, es donde no nos damos cuenta de que el principal afectado es el ambiente. Hay que encontrar un momento de diálogo, un momento de sinceramiento en la sociedad ecuatoriana, en donde de verdad digamos que sí vamos a crecer, pero usando los recursos  de una manera sustentable. Y, para ellos necesitamos una voz como nuestro representante, es necesario retomar la política para que de alguna manera esta voz, converse con el con gobierno sobre el tema ambiental. Tampoco podemos ir al extremo de defender la no explotación, ya que es un país que tiene que progresar.

Por qué cree que el tema del ambiente es un tema que se ha dejado en último lugar?

Para mí el error es que el ambiente no es un tema económico, y se le ve al ambiente y a los ambientalistas como los que quieren ofrecer una protección por su corazón, por su buena predisposición, pero no es así el ambiente es un tema económico. La falta de un representante no nos ha permitido poner sobre el tapete cómo la afectación a la naturaleza nos vuelve más pobres, nos vuelve más frágiles y no podemos alcanzar el desarrollo. Es un tema en el que tenemos que cambiar el ‘chip’, no es conservación por conservación. No tenemos en cuenta la importancia del ambiente en nuestro día a día. Por ejemplo: el 53% de toda la energía que produce actualmente nuestro país depende de cinco áreas protegidas: Parque Nacional Cayambe Coca, Parque Nacional Sumaco Napo Galeras, Reserva Ecológica Antisana, Parque Nacional Sangay y Parque Nacional Cajas.

Para mí, se necesita no solamente volverle económico al tema ambiental, sino también incidir en la educación para una mayor concienciación ambiental y que los políticos tomen decisiones en favor del colectivo y no de ciertos grupos que le dan más votos o que tienen intereses económicos.

También deberíamos ser más enérgicos en el tema de ordenamiento territorial, para no perder terreno agrícola y bosques debido al crecimiento de las ciudades y los monocultivos y además  crear una ley de finanzas e incentivos para el tema ambiental.

¿Cómo ve usted las políticas ambientales actuales?

Estamos en un punto donde choca la política extra activista, que supuestamente nos va a llevar a alcanzar el desarrollo, y la conservación de los recursos naturales. Para mí, sí puede haber un entendimiento entre las dos políticas, pero siendo lo más cautos posibles. Un ejemplo es que ahora el reciclaje es un negocio precisamente porque le dimos un valor económico a cada botella, nosotros tenemos ahora el 105% de reciclaje.

Desde mi punto de vista, para que haya un entendimiento entre ambas políticas debería haber una explotación sustentable solo en áreas donde no vamos a perder servicios ambientales, por ejemplo la minería donde hay bosques no es un buen negocio. Este análisis en el país no se ha hecho, y es algo que los ambientalistas debemos exigir.

¿Con qué proyectos futuros va a tratar usted de aportar un avance al medioambiente?

Yo estoy tratando de proponer a varios colegas, amigos, jóvenes, la necesidad de ya organizarnos en un movimiento ambiental que tenga una voz; estoy cansada de que las decisiones ambientales las tome la gente que no sabe o gente que no ha estudiado, gente que no está comprometida o tiene un interés económico detrás. Creo que ya es hora de promover esto.

Asimismo, hago un llamado a la sociedad para evitar tanto consumismo, pues no tenemos en cuenta el impacto ambiental de esto. Cabe también destacar que he estado asesorando y se va a producir un libro sobre cómo manejar los delitos ambientales, es decir dónde acudir cuando queremos denunciar. Y también acabo de realizar un manual de compras públicas de productos responsables para los gobiernos, que también se va a publicar próximamente.

 

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