HOMENAJE A UN DESCONOCIDO

Existen personas anónimas  que dejan huellas, y que sus vidas pasan desapercibidas, esa es la historia que envuelve al libro  “Como una gota de Rocío” del escritor ecuatoriano Elicio Medrano.

“Don Alberto me enseño a ser soñador”

Una obsesión que lo siguió por muchos años,  pero España fue la cuna de su inspiración y su fijación para dedicarse a esta obra. Navarra fue  el espacio para crear, lejos de su familia por temas laborales, Elicio emprendió este viaje al pasado, donde la soledad le dio tiempo a conocerse y reconocer ese personaje emblemático de su obra, un señor entrañable, desinteresado, desligado del mundo económico, vivía sumido en lo inmaterial y la inexistencia materialista que a muchos les aprisiona.

Elicio sacrificó sus días de descanso, para centrarse en este proyecto literario,  “Como una gota de Rocío”, nos adentra en una fascinante historia de amistad, donde la edad no es la diferenciación para compartir grandes momentos, como se verá en todo el recorrido de la obra. Elicio con solo 19 años,  conservo la amistad con aquel hombre septuagenario de traje y corbata, que le dijo “Usted toca muy bien la guitarra”, cuando escucho al joven entonar unas cuantas melodías musicales en la tienda de abarrotes de la hermana de Elicio.

 

Un bandolín y una guitarra los unió, pero la sabiduría de un hombre mayor, que ni siquiera había franqueado la primaria,  embeleso a este joven, ansioso de conocimientos.A decir de Elicio : “El me ilumino la vida, me abrió un mundo”.

El sabio, vivía arrinconado en un extremo de Guayllabamba, Pueblo viejo, en una choza humilde las horas se difuminaban entre estos amigos, que fundían los minutos hablando.

 

Un solitario empedernido, no tuvo descendencia, sólo el despego hacia un sobrino, quien apenas lo visitaba,  pero 20 años de amistad con Elicio, fueron más que suficientes para rendirle este merecido reconocimiento.

El pasado mes de  febrero, se hacia el lanzamiento oficial de este libro, Elicio Medrano estuvo cobijado por Marlene Rodríguez,  Presidenta de la Asociación Socio Cultural y Deportiva de de Ecuatorianos Guayallabambeños en España, de Gabriela Llano representante de la Embajada de Ecuador en España y de Alfonso Cuadros Director del CEPI.

Una gran tarde donde compartió muchas emociones que tenía arraigadas a raíz de la desaparición de su amigo del alma.

“Este día, es mi sueño hecho realidad, para mí es algo grandioso, ya me puedo morir mañana”. Según Elicio.

No fue difícil ver aflorar las emociones, sobre todo cuando se nombraba aquel “viejo sabio” que no sólo dejo huellas en el escritor, sino en toda la gente que logro conocerle. Su vida desmaterializada, solitaria y bohemia, no fue más fuerte que el cariño que profesaba a aquel joven que siempre le insistió para que se vaya a vivir con él, y nunca lo consiguió, le gustaba vivir en ese mundo propio.

Según Elicio, “Es uno de esos  viejitos que encontramos en la vida y no les tomamos en cuenta, porque desconocemos lo que podemos aprender de ellos”.

El autor muestra un agradecimiento  y admiración a ese hombre mayor, que le auguro cosas buenas, que se han ido cumpliendo, como su matrimonio a los 30 años.

Su muerte pasó desapercibida por todos, le atropello un coche y ahora ni siquiera tiene un lugar de descanso, ya que sus restos desaparecieron del cementerio. Nunca se respondió a la pregunta de donde estarán su cuerpo, muchos apuntaban a sustracción y saqueo de tumbas por parte de los estudiantes de medicina, porque lo espiritual y su alma viven aún entre sus conocidos. Este libro es un homenaje a un gran ejemplo de hombre, que si no existiesen estas letras, hubiese pasado como ni siquiera hubiese existido, nos confiesa Elicio.

 

Esta obra le ha costado tres largos años de sacrificio, pero la parte final, fue la que más le falto inspiración, aparte de corregir 5 veces el libro.

Sin descuidar esa parte musical que lo llevo a conocer a ese anciano, nos habla Elicio con ilusión sobre esa pieza musical que muy pronto estrenará la orquesta sinfónica de Cuenca, una pieza musical para guitarra y orquesta de cuerdas llamada “Su Tahuantinsuyo” y está dedicada al Doctor  Luis Andrade Reimers,autor de “La verdadera historia de Atahualpa”, una pieza de 12 minutos, de 4 piezas con géneros ecuatorianos y más obras para guitarras, que son motivo de orgullo propio.

Su expresión es sólo de alegría y no deja pasar la oportunidad para agradecer, a las instituciones que le han dado su apoyo figurativo sin aportes económicos,  “Una gota de Rocío” es el reconocimiento a una larga trayectoria de un anciano lleno de  ausencias y carencias, pero perfecto en aprendizaje y lección de vida.

texto:Sandra Negron /fotos:Mauricio Vinueza.

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