“LA CHURONA VIAJERA”

Esté documental,  parte de una necesidad interior de la directora María Cristina Carrillo, por contar el fenómeno migratorio, pero desde otra perspectiva, mirando desde otra realidad y que mejor con una imagen que se identifica con la inmigración, por ser conocida como la viajera, es de origen ecuatoriano, atrae a miles de devotos y también le dicen “la churona”,  por su larga y extensa melena rizada. 

La transmisión no solo emocional, sino de las tradiciones, de la cultura de la gastronomía, el desarraigo de las raíces,  hace que la intensidad de lo autóctono tome mayor importancia,  “la Viajera”, hace el largo recorrido desde la localidad del Cisne en Loja, al sur de la cordillera del país andino, para llegar a Madrid y comenzar un periplo de vivencias y experiencias.

En un principio no se duda las motivaciones que hizo que Carmen Ballagan traiga desde esta ciudad a la virgen, posteriormente los comentarios son varios y muchos dudan que el único objetivo haya sido la devoción, pero aun así esta imagen se convierte en la fuente de polémica por portar una urna a sus pies, lo que detono en un conflicto de intereses entre iglesia y propietaria de la imagen, conllevando con ello a que la imagen haya tenido que desplazarse de su casa “la iglesia”, a un pequeño bar, donde su esbelta y bella figura se confundía con los ruidos del mundanal lugar, pasando incluso desapercibida. 

            

El relato no solo nos transporta a vivir una fiesta más de devoción, sino  a los inicios del legendario boom  migratorio, donde las posibilidades, los sueños y las metas se veían plasmadas, esa época donde los inmigrantes se beneficiaban de las carencias de los demás, de las necesidades de los recién llegados y donde las muestras por mínimas que sean, si eran de sus países de origen, les acercaban aquellos recuerdos que llevaban muy vivos.

Los personajes que están involucrados en el documental, relatan sus vivencias, como el caso de Carmen Ballagán o el padre Armando Jiménez, el Coronel Galo Carrera, y otros  espontáneos, fueron los testimonios que recogió la directora,  pero si hay una parte de la película donde es el reflejo vivo de cada uno de inmigrantes y que da escalofríos, es la típica imagen de las despedidas de los familiares en el aeropuerto de Ecuador, estampa que cada uno de ellos lo han vivido, dejando atrás toda una vida, llevándose consigo solo lagrimas y muchas ilusiones.

Un documental que ha tenido buena aceptación por parte de la crítica cineasta y que también ha sido galardonado y exaltada por su esencia, aparte ha recorrido varios países representando a Ecuador, como muestra de nuestro buen cine. 

texto:Sandra Negron / fotos:Salgado Alban.

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