MI REFUGIO ES ESPAÑA

España es el país con el record de refugiados más bajo de Europa y del mundo debido a la política del estado español.

El sociólogo e historiador Iván Forero Robayo, de nacionalidad colombiana nacido en la ciudad de Bogotá. Llego a Madrid en el año de 1998 y desde entonces no ve a su familia que reside en Colombia.

Su rostro se llena de tristeza cuando habla de sus familiares  y el dolor que siente por no tener ese contacto físico, en especial con sus padres y lo que más le entristece  es  no saber si algún día tendrá la oportunidad de poder estar con ellos, de estrecharlos con un fuerte abrazo.

Forero en Colombia ejercía  como Coordinador del Proyecto de investigación sobre los crímenes de la Memoria Lesa Humanidad,  y Proyecto Nunca Más – Colombia. El proyecto tiene como propósito contribuir en la lucha contra la impunidad a partir de la recuperación de la memoria histórica.  A través de un proceso de sistematización de una base de datos. Y la construcción de procesos de articulación nacional en un amplio movimiento social en defensa de la vida, la paz y el respeto de los derechos humanos en su país.

MLi: ¿Por qué tiene que abandonar el país?

 Yo, era  el coordinador de un proyecto de 18 ONGS, de distintas regiones, desempeñaba mi función en la comisión inter-congregacional de Justicia y Paz, un organismos que nació de la iglesia católica, hubo un operativo contra la sede del proyecto,  el 11 de mayo de 1998, las fuerzas especiales del ejército colombiano  irrumpieron en las oficinas y se llevaron las base de datos, nos hicieron un seguimiento  y preparaban un atentado contra el creador del proyecto el Padre jesuita Javier  Jiraldo. Y yo como coordinador era trascendental salir del país, porque en Colombia cuando hay estos tipos de amenaza se cumplen.

El 1998 fue un año muy cruel, muchos crímenes de defensores de derechos humanos, luego dirigentes sindicales y muy dura la persecución, prácticamente fuimos obligados a salir del país. Por esa razón  contactamos con Amnistía Internacional la que gestionó el programa de protección.

¿Cómo le ha afectado ser un ciudadano libre, a ser un refugiado?

Uno no termina de entender lo que ha pasado, por otro lado te sientes agradecido y contento, el saber que la lucha no ha terminado, sino que sigue. Tienes que continuar con ese compromiso de lucha por los derechos humanos, y efectivamente con amnistía  trabaje en esa difusión de lo que sucedía en Colombia,  ya que en Europa  se desconocía lo que estaba ocurriendo  en mi país, tenía que  realizar un trabajo de incidencia política en Europa con el Parlamento Europeo, en acompañamiento de distintas organizaciones. No pierdes el contacto con tu patria chica y trabajas por los demás.

 ¿Existen alguna restricción a los refugiados en el país que lo acoge? 

El refugiado realiza su trámite del estatuto del refugiado, tiene que entregar su pasaporte a   ACNUR como organismo de Naciones Unidas,  es el que encarga de los refugiados, en Madrid existe una oficina de OAR (Asilo y Refugio) donde te entregan un pasaporte  que te permite movilizarte por todo el mundo, menos al  país  que perteneces por razones de seguridad, el refugiado tiene los derechos que puede tener cualquier ciudadano. 

¿Cómo se inserta un refugiado laboralmente?

No tienes garantías, es complicado,  terminas en situación de inmigrante, tienes la documentación, pero prácticamente estas comenzando de cero ya que  no se tiene el permiso de trabajo,  pero  lo más difícil es el desarraigo, en mi caso no ha sido tan difícil esa adaptación por el tipo de trabajo que yo realizaba,  por la dinámica y las relaciones de solidaridad que había,  creo que  no ha sido tan difícil ese proceso de adaptación.

¿Qué es lo que echa de menos de su país?

Desde los sabores, los  olores, una buena comida,  también uno echa de menos los tejidos sociales a los que uno pertenece, familiares, amigos de lucha,  en la distancias, después de 15 años, las mismas razones por las que salí continúan en el país  y quizás de una manera mucho más grave, más gris, más oscura, y eso te crea una sensación muy dura.

           

¿Cómo le afecta saber que la situación del país no ha cambiado?

Con un grado de frustración, al ver que no se ha logrado hacer lo suficiente para cambiar esa situación, por otra parte uno encuentra que muchos grupos actúan y se consolidan, saber que ha crecido la lucha social en el país, los grupos indígenas son muy fuerte, el movimiento de mujeres, el propio movimiento de víctimas, cuándo íbamos imaginar que después de  15 o 20 años iba a ver en Colombia un grupo con la solidez y con aspiración  de que sus derechos sean cumplidos.

Hay muchas cosas que son positivas, como San José de Apartado, esta es una comunidad que decidieron no seguir desplazándose y mantenerse en su lugar,  han perdido  más de 200 personas, pero ellos a pesar de todo se mantienen en la región y siguen creando proyectos, tienen  una universidad, incluso crecen económicamente. 

¿Por qué eligió  España y no otro país?

Había que salvar la vida, las organizaciones toman la decisión, es una elección, desde la organización de derechos humanos “Nunca Más”  se planteo que viniera a este país, incluso salí con tareas específicas, mi misión era buscar financiación  para el mismo, y por esas razones me plantearon venir. Evidentemente haber llegado a Amnistía Internacional  es un respaldo muy importante.

¿Se siente totalmente insertado en el aspecto laboral?

Si, estuve trabajando, pero actualmente con la crisis económica se hace más difícil,  tener un trabajo remunerado en estos temas,  no es fácil, existe un proceso sistemático de desmonte en este sector, por lo cual el sistemas de cooperación esta en vía de extinción y somos muchas personas que nos dedicábamos  a este trabajo. Eso nos hace buscar alternativas de vida, estuve 4 meses como cuidador de una persona mayor y para eso he tenido que desplazarme al país Vasco, ha sido una experiencia muy enriquecedora. 

¿En qué consiste la protección internacional para los refugiados? 

Después de la segunda guerra mundial,  la comunidad internacional hizo conciencia de que cualquier ser humano, en cualquier parte del mundo que sufra persecuciones, que corra riesgo su vida, que tenga un temor fundado de que no puede seguir viviendo en el sitio donde reside,  tiene derecho a una protección internacional y los estados están obligados a proteger  a esas personas. 

Ecuador protege  a más de medio millón de colombianos, hay que felicitar al gobierno ecuatoriano, en el sentido que ha garantizado  el que cada vez personas colombianas puedan tener el derecho de refugio y de asilo como llaman en términos técnicos. 

¿Pueden los gobiernos deportar a las personas que no han sido consideradas refugiadas, y si es así, en que se basan para negar este derecho? 

Hay que demostrar que se está sufriendo ese fundado temor de ser perseguido, y eso hay que demostrarlo, hay casos como el mío que venía con avales de Amnistía Internacional fue tan publico que salió por todos los medios de comunicación.

Existieron acciones urgentes, se presento un dossier de información sobre mi caso, el trámite tarda cuando no se logra demostrar, o no son convincentes  los reportes para el país que acoge. Caso contrario será tratado como un inmigrante irregular más, condenado a la expulsión,  no tiene garantías. 

¿Qué mensaje transmitiría  a las personas que están en sus países y quieren salir?

Pienso que la vida y la libertad por encima de todo, porque a veces por no querer  abandonar el país también se pierde la vida, lo importante hay que tener  conciencia y saber que el refugio es un derecho y hay que decirlo a los estados.

Es importante denunciar lo que ocurre,  el silencio y el miedo lo único que hacen es mantener la impunidad, hay que alimentar los tejidos sociales, hoy por hoy en América Latina hay una nueva realidad política.

Yo diría que es importante  mirarnos más allá de la nacionalidad, la  religión, el color de piel, tenemos que vernos de otra manera para poder ascender a este estado de compromiso de militancia, basta ya de violaciones, tenemos que transformar la realidad, el mensaje seria  ya no tenemos miedo, el miedo tienen que tener ellos. 

texto:Deysi Chuquirima / fotos:Salgado Alban.

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