Shamuk un proyecto solidario de comercio justo, llega desde Ecuador

Fotografía: Salgado Alban-Mli – Archivo de Shamuk.


Paz Huergo, una ciudadana española que decidió dejarlo todo por el voluntariado, y llegó hasta el sur del Ecuador, a la ciudad de Cariamanga provincia de Loja, como voluntaria de la Fundación española Ayuda en Acción, allí se involucró con mujeres campesinas que viven bajo niveles de pobreza, que además sufren de violencia intrafamiliar.

Su primer viaje lo realizó en el año 2014, luego regreso los siguientes años, haciendo su estancia más larga y comprometiéndose con la ayuda social, en el año 2016 toma la decisión de quedarse a vivir en el Ecuador y formar su propio proyecto llamado Shamuk. Actualmente Paz se encuentra en España formalizando la empresa para poder llevar a cabo la venta de los productos de comercio justo, otro de los objetivos es poder comercializar los productos a través de internet.

¿Qué tiempo lleva haciendo voluntariado? 

La primera vez que fui, fue en el año 2014 luego he realizado varios viajes pero cortos, cuando decido irme definitivamente es en agosto del 2016, estuve un año.

Fotografía: Salgado Alban-Mli

¿Cuándo decide viajar a  Ecuador como voluntaria?

Siempre he querido hacer cosas de cooperación, de hecho, he sido voluntaria aquí en España, pero en un momento determinado me planteo hacer cosas distintas, y me puse en contacto con la fundación Ayuda en Acción, que tiene un programa que se llama voluntariado en el terreno, el mes de mis vacaciones pude conocer los proyectos, en ese momento habían muchas opciones y pude haber acabado en cualquier sitio, porque no tenía ninguna preferencia, me informaron que en el sur del Ecuador en la zona llamada Cariamanga, existían grupos de mujeres campesinas que estaban intentando trabajar en pequeños emprendimientos y recuperar la artesanía ancestral y tener un ingreso personal, ya que en esta zona el 50 por ciento de la población vive por debajo de la pobreza. La experiencia fue muy enriquecedora, primero solo estuve un mes, luego regrese, pero ya con la convicción de que quería quedarme y trabajar básicamente con mujeres.

¿Por qué decide cambiar su vida de España y viajar a Ecuador?

Es un cambio absolutamente radical, estoy divorciada hace mucho tiempo y eso facilitó mi viaje, no tengo hijos, ni obligaciones de alguna manera eso me ayudó a tomar esta decisión, yo trabajaba en el sector de la decoración quizá en la tienda más cara de España, pase del mundo del lujo, a ver casas de adobe en los andes ecuatorianos, pero como era algo muy buscado, muy deseado, y así soy muy feliz .

¿Cómo se vive ese cambio?

Muchas veces la gente piensa que hay una cuota de sacrificio, pero soy feliz con lo que hago, al final renuncias a muchas cosas, sobre todo a tu familia, a veces les pasa algo y tú no estás, no siempre es perfecto, pero a mí me compensa porque me gusta lo que hago, me gusta ver qué puedo hacer algo para mejorar la vida de algunas personas, entonces eso me compensa y el balance hace que merezca la pena, eso es algo positivo.

Archivo de Shamuk

¿Cómo se siente  trabajar con mujeres maltratadas, que están tratando de sacar a su familia adelante? 

Es inevitable pasar por un proceso de adaptación, a una cultura diferente,  siempre digo que cuando tú compartes idioma piensas que compartes cultura, pero no es verdad, somos muy diferentes, la sociedad  ha evolucionado de formas diferentes, en estos meses yo he ido aprendiendo a entender cosas, la sociedad ecuatoriana es una sociedad muy machista. 

Algunas veces les digo a las mujeres que ellas son machistas, porque las que educamos a los hijos somos las mujeres y estamos repitiendo patrones machistas, es un tema largo, es cuestión de tiempo, educación y valores que no se van a resolver un año. Hay leyes en el Ecuador que protegen mucho a las mujeres, por supuesto que está bien que existan pero sino se la llevas acabo, por miedo o vergüenza porque existen una serie de estereotipos que hay que trabajar a largo plazo. 

¿Cómo decidió crear  su proyecto ?

Es un proyecto individual y lo que percibí desde un principio, fue que los productos que elaboraban las mujeres tenían difícil venta y además no tenían canales de comercialización que no fuese el pueblo vecino, ellas realizaban la confección de las alforjas, jergas (manta tejida artesanalmente), pero no tiene salida comercial, la idea es  aprovechar la técnica y los conocimientos de ellas y buscar otros sitios para vender, existe un proceso de diseño y mejorar los productos y así darles el valor añadido por este motivo nace el proyecto. 

¿Cuál fue el motivo de llamar Shamuk al proyecto?

Estuve buscando un nombre que tuviese que ver con el proyecto, que se identifique con algo de allá, pero que la vez, se pueda pronunciar con facilidad, entonces cogí el diccionario quichua y comencé a buscar, entre ellas encontré la palabra mujer, pero cuando vi que el significado de (Shamuk) es “futuro” me gusto mucho, porque estamos trabajando por un mejor futuro para ellas, entonces me pareció que tenía todo lo que estaba buscando en un nombre, además es atractivo comercialmente y muy representativo para lo que estamos haciendo.

 

Archivo de Shamuk

¿Qué espera con este proyecto? 

Espero aportar algo a alguien, sé que por desgracia uno no cambia el mundo así, pero deseo poco a poco mejorar la vida de algunas personas, entiendo por mejorar no solo la parte económica que también es importante, sino aportar algo diferente, yo he sido muy afortunada de haber nacido en España, creo que de alguna manera tengo que devolver y me apetece ayudar a personas que sus circunstancias no han sido tan fáciles, me gustaría que mi aportación ayudara, tanto a mujeres y hombres, por ejemplo los artesanos que trabajan el cuero son hombres que están en una situación de vulnerabilidad, trabajo con pequeños artesanos, pero el 80 por ciento son mujeres, por ser mujer, me siento más identificada, ojalá con el tiempo alguien diga que mejoró su vida gracias a que me crucé por allí, no sé si lo conseguiré.

¿Cómo hace para poder trabajar con todo este grupo de mujeres?

Hasta ahora me he apoyado en gente que he conocido sobre todo la zona sur provincia de Loja, Cariamanga, a través de la fundación, el trabajo como voluntaria ha sido un buen aprendizaje, por medio de la cooperación he llegado a municipios que de otra manera hubiese sido difícil. Ahora este proyecto es personal y hay que buscar aliados, en el sur unos en el norte otros, es distinto ya que es un  proyecto particular, soy más libre para involucrarme en distintos proyectos, esto significa que estoy abierta a muchas más posibilidades, he conocido a más gente, organizaciones, organismos oficiales, podré ir haciendo cosas que no necesite de una gran organización.

¿Cómo se siente, cuando presta ayuda a estas mujeres que pueden ser víctimas de maltrato?

Esto da sentido a este proyecto, al final las personas que hemos tenido la suerte de nacer en circunstancias diferentes estamos en deudas con la sociedad, a mi me parece muy gratificante ayudar o enseñar que hay un camino que a lo mejor ellas no lo ven,  o que pensaban que no estaban capacitadas y se dan cuenta que si pueden, creo que es lo que tiene sentido.

Fotografía: Salgado Alban-Mli

La financiación es personal 

Si, esto lo hecho yo, en estos momentos no es un proyecto grande, pero  les pago a ellas por los productos elaborados, ya que todo está basado en comercio justo, es un riesgo que he asumido, todos los productos que he traído a España corren el riesgo de que no gusten y no se vendan.

¿Cómo ve a Shamuk dentro de una década? 

Es lo que más claro tengo, me gustaría que fuese un proyecto social, que  esta parte comercial pueda sustentarse con otras actividades mucho más importantes como los derechos, sobre todo me gustaría  trabajar la parte más humana de las mujeres y que aprendan a ser más independientes económicamente y así van a tener una relación más igualitaria en la familia, yo recibo mucho  de ellas y al final nos retroalimentación. 

¿Qué les diría a las personas que están pensando en algún momento hacer un voluntariado?

Archivo de Shamuk

Yo, creo que el voluntariado deberíamos hacerlo todos por lo menos una vez en la vida,  es gratificante, lo que he aprendido en Ecuador es valorar  las oportunidades, que hemos tenido,  recuerdo que en una comunidad muy alejada se les preguntabas a los niños que querían ser de mayores  y como todos los niños del mundo decían: yo quiero ser policía, bombero, médico, y yo pensaba no vais a ser nada de eso, porque con 12 años sus padres los  van a sacar del colegio y les van a  poner a trabajar, yo tengo un sobrino de 18 años que si mañana él quiere criar pollos en la sierra de Ecuador,  es una elección no es un destino marcado, he aprendido a valorar las oportunidades que hemos tenido en Europa, en países desarrollados y poder ser lo que quieras, en cambio allí no, eso te ayuda a darte cuenta de que hay  vidas diferentes y hay otras perspectivas, un par de meses de voluntariado no estaría mal, así le damos más valor a lo que tenemos.

Archivo de Shamuk

Fotografía: Salgado Alban-Mli

Fotografía: Salgado Alban-Mli


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