ECUADOR VIVE UNO DE LOS SEÍSMOS MAS FUERTES DE SU HISTORIA.

Texto: Stefania Lema/fotos: Alex Godoy Rivera-Mli/Ecuador

 

Sobre las 19:00 de la tarde del día sábado 16 de abril, Ecuador sintió uno de los seísmos más fuertes ocurridos en el país desde 1979. El terremoto de grado 7,8 en la escala de Richter (según el servicio geológico de Estados Unidos) tuvo su epicentro en la zona costera del país, entre las localidades de Cojimíes y Pedernales. En la capital, Quito, a pesar de estar a 173 kilómetros del epicentro, el terremoto sacudió la ciudad durante unos 40 segundos aproximadamente, en los que el miedo y el pánico se apoderó de la población.

 Después de haber vivido la mayor parte de mi vida en España, y nunca haber pasado por algo así, esta experiencia me sorprendió, ni siquiera era consciente de lo que estaba pasando. Estaba con mi prima a punto de arrancar el coche en la avenida Paul Rivet, al norte de la ciudad, cuando el coche empezó a hacer movimientos extraños, pensé que mi prima estaba nerviosa y no podía arrancarlo. Cuando de repente miré al frente y el coche de adelante también empezó a moverse, pensé que era yo, que me estaba sintiendo mal y estaba mareada, era incapaz de reaccionar y articular una sola palabra.

 Es en ese momento cuando nuestro coche empezó a moverse de manera violenta, solo nos miramos asustadas y ella dijo: "Creo que es un temblor". Paralizadas por el miedo fuimos incapaces de reaccionar durante unos segundos hasta que apareció mi primo gritando: "¡es un temblor salgan del carro"! En ese instante reaccionamos cada una corrió para un lado. Yo temerosa al ver como se balanceaba el cableado eléctrico sobre nuestras cabezas intentaba alejarme de ellos, llegando al portal de un edificio. El suelo se movía era una sensación tan extraña y no paraba, me puse aún más nerviosa cuando las personas de este edificio salían gritando y llorando, en pijamas, sin zapatos con sus mascotas en brazos, todas corrían desesperadas a la calle.

Una vivienda con grietas en Natabuela - Provincia de Imbabura

Una vivienda con grietas en Natabuela – Provincia de Imbabura

 Cuando por fin los cables dejaron de moverse corrí donde mis primos, aún con el susto en el cuerpo nos abrazamos e intentamos llamar a nuestras familias, pero las llamadas estaban colapsadas. Después decidimos ir a mi casa y tratar desde allí de localizar a mis familiares, de camino las calles estaban llenas de gente que como decían en la radio estaba a la espera de la réplica. Al llegar, toda mi barrio “El Edén” estaba sin luz, ya en mi casa algunas cosas se habían caído, tras recogerlas y esperar unos minutos a la luz de las velas, volvió la luz y pudimos contactar con los familiares de la sierra, en la costa ni siquiera había señal telefónica.

En esta situación de crisis y ante la ausencia del presidente Rafael Correa, que anunció su arribo próximo al país desde El Vaticano, el vicepresidente Jorge Glas asumió la situación y convocó una rueda de prensa, en la que dio a conocer el estado de excepción decretado en el país. Se llamó a la calma a la población, y se reconoció el número de víctimas mortales que hasta el momento asciende a 235 fallecidos. No se descarta que esta cifra aumente a lo largo de las horas, pues muchas zonas costeras afectadas están incomunicadas, y es muy difícil llegar hasta ellas por el estado de las carreteras, que ya se encontraban mal debido a los fuertes temporales de lluvia que azotaron el país.

Este terremoto que ha tenido su origen en el Océano Pacifico a una profundidad de 20 kilómetros debido al choque de las placas Nazca y sudamericana, también se ha sentido en menor grado en Colombia. A lo largo de la noche las réplicas del seísmo han tenido una menor magnitud, alcanzaron 6,1 grados en la escala de Richter.

 

 

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