TODA UNA VIDA ENTRE INSTRUMENTOS ANDINOS

“Vivir de esto en España no, pero en Ecuador, si”,  afirma Javier Ochoa, refiriéndose a trabajar en la construcción de  instrumentos musicales andinos, oficio que ama y lleva practicando desde hace 26 años. Su ocupación en Ecuador era de profesor normalista, sin embargo tras recibir unos cursos de construcción de dichos instrumentos hacia el año 1987,  su pasión fue fabricarlos.

Los inicios de Javier en la fabricación de quenas y zampoñas no fueron fáciles, debido a que no sabía dónde conseguir el material que se necesitaba, pero con el paso de los años conoció los lugares de Ecuador de los que había que traer la caña, y de las características particulares de cada una.

“En busca de la caña me recorrí casi todo Ecuador. Por ejemplo, en Loja, en el sector llamado Los Calientes hay un tipo de tundida que es más blanda y delicada que la tundilla que hay en Tandapi que es más sonora. La tundilla de Tandapi es más dura,  más gruesa, por lo que hay que limpiarla bien por dentro”.

Cuenta también que desde que supo de donde traer el material, lo compra en grandes cantidades, permitiéndole realizar todo tipo de instrumentos e incluso artesanías, por lo que no desperdicia nada.

Javier llegó en compañía de su hijo a España hace siete años, ya que la situación por la que estaba pasando Ecuador no era la mejor.

 

Al llegar a España a finales del año 2007, con el inicio de la crisis, estuvo un año sin trabajar, pero nunca dejó de fabricar sus instrumentos. Desde la primera semana que llegó lo hizo, ya que había traído el material para poder realizarlo, después el mismo se   encargó de contactar a músicos para poder venderlos. Otra manera de ganarse la vida con ellos era subirse  a los metros a tocar, lo cual confiesa, no haber sido nada fácil por las medidas de seguridad. Cuenta también que no tiene nada que ver el hacerlos con el saber utilizarlos.

Finalmente al segundo año decidió abrir un locutorio, con el que pudo mantenerse durante cuatro años y medio, pero lo tuvo que cerrar porque no funcionó como él esperaba.

Desde 2012  se dedica a vender sus instrumentos por internet, trabaja eventualmente en limpieza, cocina,  y construcción, con lo que se mantiene. Además aprovecha su tiempo libre para recibir cursos de capacitación, de manipulación de alimentos,geriatría, ayuda domiciliaria, de cocina española, entre otros.

Cada vez que necesita material, llama a Ecuador para que le envíen más y así poder seguir con la fabricación de sus instrumentos, que  llevan su propia marca denominada Kitwa  y su nudo característico.

“No hay nudos específicos para los instrumentos, pero este es específico mío”.

Gracias a la práctica que ha ido obteniendo Javier por los cursos de iniciación que tomó en Ecuador,  y su interés y constancia por seguir aprendiendo por su cuenta, se puede decir que prácticamente sus instrumentos están repartidos por el mundo, lo cual le llena de mucho orgullo.

Cuenta entre risas y lamentándose, que ha tenido el deseo de ponerse un taller o ser vendedor ambulante, pero no lo ha podido hacer porque es algo para lo que le solicitan una gran cantidad de dinero, entre otros muchos papeleos.

Además de fabricar instrumentos, también participó en 1998 con un grupo en la grabación de un disco, y ha escrito un libro titulado “Estudio práctico de la zampoña”. Útil para músicos populares, ya que en este se indican 5 de las 10 técnicas de soplo. Además lo realizó con el afán de motivar a los músicos para capacitarse y tocar más variedad de melodías. Reconoce  que le queda aún mucho por aprender, puesto que la variedad de instrumentos andinos es inmensa.

“La variedad de instrumentos ecuatorianos es muy amplia, esto no es nada. Creo que puedo hacer el 1% y me falta el 99% por aprender”.

Algo que desea es poder desarrollar un proyecto cultural aquí en España pero afirma aún no encuentra a las personas adecuadas. 

Otra cosa que no descarta es volver a Ecuador, pero si finalmente lo hace se irá agradecido con este país. Su estancia aquí le ha servido para darse cuenta que en todos los lugares del mundo existen las mismas cosas, tanto buenas como malas, lo cual le ha ayudado a sentirse orgulloso de ser ecuatoriano y poder ir con la cabeza en alto por donde quiera que vaya.

Javier refleja la verdadera pasión por algo, ya que a pesar de haberse desplazado de un país a otro, no ha dejado de buscar métodos para seguir en lo que empezó hace ya casi tres décadas, la fabricación de instrumentos andinos.

texto:Pamela Barahona/fotos:Salgado Alban

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