UN CIRCO DE VIDA

“No conozco otra vida, que la vida normal del circo”

Mientras nos adentramos entre caravanas en el circo tradicional Americano, descubrimos la casa de una pareja colombo-argentina, con sus dos hijos, su espontaneidad y su sonrisa es la bienvenida a su hogar,  una caravana, diseñada especialmente para una familia con dos hijos que corretean por su pasillo, Athos de 8 años y Aquiles de 2 años.

“Mis hijos serán lo que ellos quieran ser, aunque toda mi familia haya sido de circo, ellos elegirán”.

Detrás del espectáculo que presentan al público, hay una manera de vivir.  Yanina Muñoz  y Armando Domínguez  son los protagonistas del globo de la muerte del circo Americano.  Cuando Yanina habla del circo, su mirada se torna romántica y sus ojos traslucen un esplendor especial, su vida es un espectáculo,  y para ella es “la vida más normal que puede haber, es una linda vida, conoces gentes y culturas diferentes. Vives, trabajas y conoces, no se puede pedir más”.

Armando es un hombre de voz imponente, de físico corpulento, solemne, atrayente,  y de carácter amable,  pero en la pista, es la voz del circo, es la figura del globo de la muerte y de otros espectáculos, sus raíces vienen de la séptima generación de familias circenses más reconocidas en Colombia y Venezuela, “Los Domínguez”, circos donde se han rodado incluso grandes producciones televisivas.

En cambio Yanina, deslumbra con su mirada, su maquillaje bien logrado y su dulce expresión maternal, después de sus dos embarazos,  sólo se dedica a las motos y su rutina del globo de la muerte, ella proviene de la sexta generación de familia de circo en Argentina “Los Hermanos Muñoz”, pero esta saga se disolvió cuando fallece el abuelo de  Yanina. 

El día a día de esta familia, es como el de cualquier otra, su vida en el circo, no le impide realizar las actividades normales, como levantarse en la mañana y preparar a su hijo para que asista a clase, actualmente el Ministerio de Educación asigna profesores para que vayan de gira con los circos que trabajan en España, de esta manera los talentosos niños, no descuidan su preparación educativa y la complementan con su preparación artística. 

Yanina: “No hubiera renunciado al circo por Amor”.

Esta pareja de circenses llevan en sus venas el mundo del espectáculo, a pesar de haber recorrido varios países, es curioso ver como siguen vinculados a sus raíces, su hijo mayor lo delata al pasearse con un artilugio de infusión de mate argentino en sus manos. Mientras el más pequeño sigue lactando del pecho de su madre.

La pareja aprovecha esta estancia en Madrid, para reformar su casa. Llevan en el país un año y medio, al principio salían a conocer lugares turísticos, pero a estas alturas, Yanina se preocupa de las tareas escolares de su hijo mayor y ver crecer al más pequeño, ya que vivió la deficiencia y la dura etapa de la separación de sus padres, su madre terminó desvinculándose del circo.

Llevan a sus espaldas un larga trayectoria de experiencias y vivencias, han pasado por varios circos de Latinoamérica, y del mundo, entre ellos: el Circo de Sol en Argentina, Circo Hermanos Gasca en Venezuela,  Circo Ringling Brothers en Estados Unidos, Circo Royal en España,  y ahora el Americano.  

¿Tienen vacaciones?

A veces sí, y otras veces no, pero por el coste económico, en mi caso viajar los 4 a Argentina, supone un gran gasto, pero mi familia es la que me visita más a menudo.

¿Háblenos sobre su espectáculo?

Nosotros hacemos el globo de la muerte, en un esfera metálica, ahora con dos motos,  pero incluso hemos llegado hacerlo con ocho motos, el circo te  adecúa las condiciones  y luego ya depende del motociclista, si las motos y la esfera no te dan problema, luego ya es fallo del motorista, pero son riesgos que uno elige, sino te gusta haces otra cosa.

Nuestras maniobras se llaman rutinas, empieza primero mi marido con loopings, y luego nos seguimos el uno al otro, luego hacemos cruces, y sólo con una mirada, ya sabemos cuándo hay que cambiar el número. 

¿Qué motos utilizan?

Utilizamos las  motos de Cross, trabajamos con varios modelos, como las honda 100, de 125, YZ y otros modelos, las motos nos las proporcionan el Circo. 

¿Cuál es la dimensión de la esfera del globo de la muerte?

Este globo tiene  aproximadamente 4,15 metros, la esfera se templa  y con las catracas se atan a unas estacas, y eso se va tensando, aunque en días como estos, con  lluvias, hay que aumentar las precauciones, porque el globo puede patinar, y eso es peligroso.

¿Cómo se clasifica los espectáculos y su peligrosidad?

Existen varios espectáculos de alto riesgos como el  globo de la muerte, los trapecios, y los domadores son los de más alto riesgo, cada uno tiene su nivel. No es lo mismo que hacer un espectáculo de hula-hula. 

¿Tienen seguro de vida?

Si, el circo tiene un seguro de alto riesgo, para cubrir los accidentes. 

¿Cómo se preparan para vuestro espectáculo?

Bueno al principio te preparas más, hasta que se te vayan los miedos, poco a poco vas venciendo el mareo y luego, todo es cuestión de ensayos.

¿Desde pequeña hace este espectáculo?

De pequeña hacia un espectáculo con mi padre, de monociclos, yo me subía a los hombros de mi padre, cuando tenía 3 años de edad, y es lo que quieres hacer, luego hice baile,  ballet, magia, espectáculos con elefantes y después ya me metí a las motos, de hecho mi padre no quería enseñarme.

¿Nace o Se hace cirquero? 

Hay gente de circo que no le gusta el circo, y gente estable que le gusta el circo, más que a un cirquero. Generalmente lo llevas en la sangre. De hecho nos lo hemos planteado con mi marido de dejarlo, y para nosotros dejar el circo es como morir. No nos gusta la rutina, un horario, vivir entre 4 paredes, no lo soportaríamos.

¿Qué alimentación llevan?

La alimentación es normal, no llevamos ningún régimen de cuidados.

¿Siempre hacen el mismo espectáculo?

Bueno mi marido hace varios espectáculos, como la locución, las motos, también acrobacia en bicicletas y en su juventud, hacia mucho más.

Hacíamos antes un espectáculo de ocho motos, pero cuando trabajo con mi marido y mi hermano intentamos cuidarnos, pero cuando trabajas en grupo,  es más peligroso y tener que esquivar tantas motos, es más complicado. 

¿Los años se notan en los espectáculos?

Si se notan, cuando tienes una cierta edad, te cansas y en mi caso después de los embarazos, mi cuerpo cambio y ya no tengo ni edad, ni tiempo para prepararme otros espectáculos. 

¿Si volviera a nacer, escogería esta misma vida?

Sí, volvería a elegir esta misma vida. Tampoco conozco otra, y cuando tuve estabilidad, fue terrible, un tedio.

¿Cuando se decidió tener niños? 

Siempre quise tener niños, las complicaciones vinieron después,  el primero lo tuve en Argentina por miedos de primeriza, el segundo lo tuve en España. Cuando tuve  a Athos no tuve complicaciones hasta cuando tuvo que ir a la escuela, el primer año fue en Portugal, no entendía el idioma y ahí vi la complicación, en casa le exigía que escriba de una manera y en la escuela le decían que estaba mal, que era de otra manera, y entonces decidí optar por España, y buscamos un circo con escuela. Porque hay ciertos circos que si no cumplen el mínimo de tres niños, el Ministerio no te da profesora, solo te facilita el material anual de estudios y los niños se autoeducan, pero no es lo mismo. 

“Si volviera nacer, volvería a vivir la vida del circo”

Mientras nos va contando su historia, no deja de mirar el reloj, le quedan pocos minutos para salir a la pista y apura a retocar el rostro pulido de maquillaje, sus largas pestañas de ensueño, sus labios de perfecto perfilado y su sonrisa rutilante, nos adentra en ese pequeño y fascinante mundo de las caravanas, le acompañamos en ese recorrido hasta la carpa, en los previos no existen nervios, sólo emoción y luego la admiración del público por su acto es el alimento de lo que viven y más al ver que detrás del casco hay una mujer. 

A decir de Yanina, “El circo es como un pequeño pueblo, es tan reducido que pasa a ser como una familia, la afinidad siempre existen con unos más que con otros, y nos ayudamos mutuamente”.

“Queremos que se cambie la idea errónea de que el circo es comparable con gitanos, no tiene nada que ver, en Argentina mis compañeras y profesores creían que vivíamos y comíamos todos juntos,  o incluso que dormíamos debajo de la carpa, son personas de mentes muy cerradas, cuando invitaba a mis  profesoras a mi casa, me decían que vivía yo mejor que ellas”. Yanina se despidió con el deseo de que los consumidores de espectáculo, nos los etiqueten, solo que los valoren. 

texto:Sandra Negron/fotos:Salgado alban.

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