“VIVO EN DOS MUNDOS”

Violeta no descuida el más mínimo detalle, empieza a sacar su atuendo de diva, y nos sorprende ver incluso prendas interiores femeninas, como su sujetador blanco, sus manos rudas van tejiendo cada espacio de su feminidad, acariciando la dama que se esconde en su alma, disfrutando de cada detalle, incluso el cruce de piernas es afeminado, la utilización  del maquillaje es impecable, como si se tratará de alguien que lleva toda su vida haciéndolo, perfeccionista en las pinceladas de sus ajustadas prendas, mostrando el lado  sexy que oculta su otra personalidad, embriagada entre su  bisutería y confundida entre bambalinas, se siente feliz. “Soy otra persona, mi timidez se va, soy extrovertida”. 

El gay es tímido e introvertido, pero Violeta, es una mujer que le gusta, gustar, que se siente bien entrando a un aseo femenino, le deleita que los hombres le regresen a ver y le fascina que la admiren, está viviendo un dilema interior, se  encuentra en una edad de cambios y transformaciones, pero toda esta trivialidad se queda excluida cuando empezamos a colocarnos en su piel.
Esa piel desdichada y ultrajada, que oculta tras su sonrisa inocente y su mirada ausente, adentrándonos en su pasado.
Impotencia, indignación y frustración, es lo que se  siente al escuchar los testimonios y pensar en los zancadillas que la vida le tenía preparada a esta joven ecuatoriana. 
Mientras va desdibujando su aspecto masculino, y va transformándose en lo que soñó o le hicieron soñar desde pequeña “Ser Diva”, una estrella apagada por los reproches internos del pasado, empieza a vivir su homosexualidad con sólo 4 años de edad, cuando su conciencia era pura y su inocencia fue arrebata por un degenerado, quien la utilizó como cebo, para sus masturbaciones, pero este sólo fue el inicio de una serie de malos recuerdos de su niñez. Es difícil y casi imposible pensar que en la mente  de una persona solo existan recuerdos sexuales de su infancia. “El recuerdo de mi niñez, es solo de abusos”, afirmaba Violeta.
Su madre con muy poco tiempo para atenderle, un padrastro machista y una hermana pequeña, era casi imposible que su círculo más próximo, se diera cuenta de alguna rareza en él,  las necesidades no podían cubrirse con el tiempo, sino con el dinero que había que ingresar al hogar, jamás se percataron de lo que realmente estaba ocurriendo, pero ese fue solo el inicio de una gran etapa marcada por abusos sexuales, maltrato psicológico, depravación, violación de la infancia y la masturbación de la ideología.

“Soy un gay que le gusta travestirse”     “El recuerdo de mi niñez, es solo de abusos”

Violeta es una joven que oculta su edad, “A las mujeres no se les pregunta la edad”, nos dice entre sonrisas, una damisela que trata de disimular todos los malos recuerdos con una gesto espontáneo, mientras va removiendo la basura del pasado, recuerda que empieza a trabajar con 10 años de edad, donde los ultrajes y violaciones fueron constates, “No sé si ellos se percataban de mis amaneramientos”, posteriormente llega a un club de golf en la capital ecuatoriana, y eso fue lo peor afirmaba Violeta, donde las aberraciones llegaron a ser más consecutivas y sin ninguna protección, pensar ahora en todas las enfermedades que existen y da un respiro largo al pensar que pudo haber contraído alguna de ellas. 
Le viene a la memoria el recuerdo de su primer contacto con la homosexualidad, con sólo 10 años de edad, soportó su primera relación sexual con un joven de 18 años, amigo de uno de sus primos, quien se quedo a dormir en su casa y abusando del acogimiento se metió en su cama y durmió con el pequeño, “Aún recuerdo, que eso fue a la madrugada y al otro día tuve que levantarme para ir a estudiar, fue tan doloroso que no podía ni andar de camino a la escuela, recuerdo que sangré, estuve atontado en clase, sin saber lo que me había ocurrido y cuando volví a casa, el chico ya se había marchado, de ahí no supe nada”. Sin embargo Violeta padece síndrome de estocolmo, es raro ver como sonríe y no asume lo que le ocurrió, se funde en confusiones y aún guarda con cariño las sabanas de aquella violación, como si se tratase de aquel primer regalo de juventud, del primer amor.
Han sido siete personas, las que han abusado desde pequeña de Violeta,  se han colado en su niñez a la fuerza, el primer signo que comenzó a dar, fue el de no querer volver a trabajar, pero sus padres creían que era por vagancia.
Y posteriormente a todas estas barbaries sufridas a su corta edad, las próximas ya incluso fueron consentidas. “Realmente me quedo con la duda de si era gay o si me hicieron”,  pero las consecuencia y vivencias han sido tan duras, que esta joven ha llegado en tres ocasiones atentar en contra de su vida. 
Emigra a España con 18 años y en su maleta solo traía la ilusión de poder vivir su vida, después de haberse enamorado irreflexivamente de una persona heterosexual  en Ecuador y de no ser correspondido, pasa por un gran bache emocional, que le lleva a sufrir una grave depresión, eso también le incentivo a cruzar el charco, con la intención de salir de ese círculo, pero sus familiares  que vivían en Madrid, tampoco notaron nada extraño en aquel hombre con maneras de niña,  lo que le llevo a mantener una relación “normal”, con tal de que su familia y las personas que lo rodeaban  dejaran de hablar de él y de tacharlo despectivamente como un “maricon”, pero duró un año y no pudo seguir en esa farsa,  hasta que por fin decidió confesarlo y vivir una relación plena con un joven español, que había descubierto su homosexualidad después de haber formado un hogar y ser padre de dos niños, fue una relación larga y duradera, pero las apariencias de su pareja frente a sus padres y las ganas de vivir de Violeta, hicieron que esa relación deje de funcionar después de 7 años de amor furtivo.
Se enamoro de tal forma, que llego incluso a plantearse un hogar con esta persona, pero nos confiesa, que jamás pensaría en adoptar, porque no cree que este bien y con la experiencia de su niñez, prefiere que nadie más vuelva a vivir en ese horror  “No me gustan los niños”.
En su país, ha vivido los mayores perjuicios sociales, sin ser un gay confesado, se considera una persona normal,  predica el catolicismo, y aunque le hubiese gustado haber nacido en otra época más adelante, porque piensa que con los años ya estarán mejores vistos, no acepta la postura de la iglesia, “Somos personas iguales, simplemente tenemos otras tendencias”. Sus divas son Gloria Trevi y Alejandra Guzmán, piensa que lo mejor que le puede pasar es tener una pareja que le acepte como gay travestido, y lo que más teme es la soledad y piensa que terminará sola con sus perros.
“Creo que si lo hubiese confesado antes, mi madre ya lo hubiese aceptado y  yo ya estaría transformada en una chica con pechos y todo”.
 “Mis peores momentos  fueron cuando no me aceptaba,  y cuando me intente suicidar”
“Les doy el consejo a aquellos que estén en mi situación, que vivan la vida, pero cuidándose sobre todo por las enfermedades”.
Después de dejarnos estos pensamientos, Violeta se despide con una frase de coraje y valentía.”Cuando vuelva definitivamente a Ecuador, confesare mi homosexualidad”. 
texto:Sandra Negron /fotos:Salgado Alban

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