Visitar el antiguo campo de tránsito de Breendonk, en Bélgica, es adentrarse en un lugar donde la historia deja de ser una simple fecha o cifra, y se transforma en una experiencia imborrable.
El viaje partió de Madrid, prosiguió hacia Bruselas, continuó hacia Amberes y, finalmente, culminó en Breendonk. Desde la entrada, la imponente fortaleza y el silencio del lugar evocan un profundo respeto por aquellos que fueron recluidos allí durante la ocupación nazi.